La voz femenina en el Carnaval de Badajoz «La Castafiore: murga, familia y reivindicación»

Aún queda. Faltan horas. Escasas uñas que morder. Tilitas en sobrecitos de a kilo. Han pasado una, otra, y otra, y así hasta dieciséis. Ha llovido un día, y otro y otro, y así hasta que el sonido de una turuta carnavalera ha calmado el ansia de las borrascas. Queda poquito. Algo más de un día. Antes, albañiles moros de Ib Marwan, zombies de primera división, Valentines del fútbol, hojitas de maría, villanos del mundo, chicas que son la bomba, presidentes guapos del Gobierno o marqueses del flamenco han dejado un eco entre bambalinas. Popurrís que bajan y suben a su antojo en esa tramoya añeja del teatro. El asedio murguero se repite cada año, aunque no para todas. Y en esas estamos. Viendo como parir no es cosa de hombres, volatizando sueños de ensayos a horas donde sólo salen trabajadores de seguridad, camioneros, panaderas, enfermeras, enfermeros, doctoras, médicos, pacientes enganchaos ladrones y desalmados. En ese estricto orden. Horas de desengaño y de suspiros acompasados. En esas estaban. Esta vez en el centro Social de El Progreso, pasando las vías de tren, previo paso del Guadiana, Puerta Palmas, San Francisco y por último, el templo de las murgas, el López de Ayala.

Rebobinamos. Estamos en un ensayo de una murga de tipas, de personitas que olvidan todo lo anterior para darle al cante. Estamos en un ensayo en una noche de esas de tensión alta, silencios de barrio obrero y pico y pala.

El modus operandi es el siguiente. Dejan todo listo en casa, empalman con el trabajo o directamente salen de la boca de la guitarra como crisálidas. Van llegando en orden, en grupos diseminados, vigilando las posibles milicias del ICE y tras tocar la puerta de chapa, el quién va, nos da un pase pernocta que regulariza nuestra situación de migrantes del Carnaval. Dejan abrigos, móviles, dolores de cabeza, cabreos laborales, estreses de hipoteca y a ensayar. Calientan la voz antes de cantar, no sabemos si con ejercicios de respiración diafragmática o con estiramientos de cuello y hombros, pero sí con vocalizaciones suaves de zumbidos con sílabas con vocales…ma, me, mi, mo, mu)…que se cuelan en nuestra charla. Resonancia a tope para meterse en el tipo.

Allí están todas y un chico. Es una murga. La Castafiore. Vuelven. Y con ganas. Con crítica. Con rabia. Estilo. Y con letras alegres, como diría Roberto Bolaño, con tiempos para poesía y estribillos para boxear. Alba y Cristina hacen de portavoces, Irene ya chupa mucha cámara. Muchas de ellas, pioneras femeninas de esta fiesta, otras genéticamente dotadas de aquello que sus padres comenzaron en una borrachera de antifaz y otras tantas arrastradas por la única riada que nos hace felices en esta ciudad, las que nos anega de emoción, el Carnaval.

Bianca Castafiore es el único personaje femenino del cómic de Tintín, la cantante de ópera, toda una declaración de intenciones en un concurso donde poco a poco ser hombre o mujer importa un carajo. Lo que importa es pasarlo bien, componer bien, hacerlo pasarlo bien…

Nos conceden un rato, una charla, unas risas, confidencias, palpitaciones y un repertorio. Nos anticipan que hay frases que en murgas de hombres no suenan igual que en una de chicas, que la gracieta no parece calar tanto en una agrupación femenina, que utilizan este concurso como un altavoz reivindicativo y que es necesario soltarse un poco para hacer la crítica más irónica. Esto último creo que lo dijimos nosotros. Les recuerdo también que la primera sonrisa de mi vida me la sacó una matrona en el Materno de Badajoz.

Cristina a cuestas con su guitarra. Energía y seguridad. Recorrido y tranquilidad.

¿Qué supone salir a actuar al López en el concurso de murgas del Carnaval?

Yo siempre he dicho si no hay teatro vamos a la calle. Quiero decir que el teatro nos marca un objetivo, con un tiempo, esa presión del no llegamos, pero, que al final si se llega y ese gusanillo es bonito, es edificante.

Existe una cierta competitividad en el concurso de murgas, es lógico y es sano, pero cuando se pasa el límite, pierde toda la frescura que debería tener este certamen, pero, vosotras salís para pasarlo bien…

…en realidad nuestros rivales somos nosotros mismas. No sabemos si vamos a llegar al final alguna vez, nunca hemos pisado una final, estaría bien por vivir la experiencia. También sabemos que es muy difícil, hay murgas que son maravillosas y el listón está muy alto.

Nos vamos a tus inicios, por conocer como arranca una murguera, ¿Cuándo te metes de lleno en este mundo carnavalero?

A mí me llamaron en el 2005, con una murga íntegramente femenina, Las Nenukas, que eran hijas de compañeros de amigos de mi padre. Y allí que me planté, yo ya había mamado ese mundillo, pero no sé lo que me iba a encontrar, y hasta ahora…

…pura cantera…

Sí, recuerdo a mi madre incluso les ayudaba a hacer letras a la murga de mi padre, Los Guatinays, les cosía los trajes, imagínate, mi casa era casa llena de lentejuelas como se suele decir. Un desbarajuste muy hermoso. Era bonito, porque también nos hacían los trajes iguales que ellos, nos aprendíamos las letras, íbamos a los ensayos.

El Carnaval dura todo el año…¿Cómo organizáis toda esta locura?

¡Seguramente antes de que cambie este Carnaval ya sale la idea para el siguiente!

¿Sí aún no hemos empezado este del 2026? Es curioso, seguramente seas la primera chica instrumentista en subirte a las tablas del Teatro con murga…

El año antes a mi debut ya había chicas, pero creo recordar que la caja y las guitarras eran chicos. Puede que sea la primera en hacerlo. Es muy difícil encontrar mujeres para este apartado musical dentro de las murgas. Pero nosotras, excepto el año que íbamos de mariachis, siempre hemos tenido algún chico, nosotras somos murga, y nos da ese componente, aunque el hecho de ser la gran mayoría nos hace tener otro tipo de puesta en escena, o incluso la letra tenga otros matices. Lo importante es que sea una pequeña familia.

¿Cómo formáis el grupo final para crear esa pequeña familia?

La mayoría proveníamos de las Nenukas, pero es complicado, porque la es madre lo deja, dejar a tu bebe tantas horas para ensayar, en muchas ocasiones agota y te obliga a dejar el grupo. De hecho, el año pasado salimos como callejeras porque cuatro integrantes estaban embarazadas. Este año hemos integrado gente nueva gente nueva para formar la murga.

Hay un tema fundamental cuando sale una murga femenina y en la que se ponen muchos focos sobre este caso, la potencia vocal, las letras…

Es verdad que los hombres tienen mucho más volumen que nosotras, ciertamente, trabajamos ese tema, proyectamos la voz, y eso sumado a que tienen algo más de gracejo se nos acentúa más ese aspecto durante la actuación. Pero oye, si nosotras afinamos y cantamos mejor pues eso que nos llevamos.

Las letras son fundamentales, y como todo en la vida, el panorama ha cambiado, ¿no echáis de menos las letras de las murgas antiguas?

Yo personalmente echo mucho de menos el meterse con…Mérida. De manera cariñosa, ojo, ya casi no se hace. Y es que han cambiado hasta las reglas, antes eran dos popurrís, uno nacional y otro internacional, pero llegó Taways, con mi hermano entre ellos y cambiaron el repertorio.

Cosas que se deben mantener en el Carnaval.

El Carnaval de calle es imprescindible, aunque nos guste el momento teatro. El Carnaval que tiene Badajoz no lo tiene nadie, y eso lo da en parte la calle. Cádiz está años luz de ese ambiente. La comparsa en la calle es la que hace el carnaval más democrático, todo el mundo nos pueden ver.

Cosas que podrían darse una vuelta.

El botellón. No lo integraría donde están los carnavaleros porque se desvirtúa el momento, incluso se sufren algunas cosillas desagradables que se podrían evitar.

Fiesta de Interés Turístico Internacional, pero eso necesita tiempo para soldar bien las dos semanas…

Efectivamente se necesita todavía tiempo y cada año vamos, e iremos organizando mejor esta fiesta.

 

Alba frente a su bombo. Algo lesionada, pero con la alegría y fuerza como analgésico. Pura ilusión.

¿Cómo os presentáis este año?

Vamos apretados de tiempo, creo que este año nos ha pasado a la gran mayoría, pero estamos muy ilusionadas y con muchas ganas con salir a actuar.

Cuéntame tu figura, ¿qué protagonismo tienes dentro de la Castafiore?

Soy el bombo de la murga, como decía Cristina, difícil de encontrar una figura femenina. También pongo mi parte de maquillaje, con el tema pintura de colores y demás. Aporto algo en música y en composición. Hago un poquito de toda la verdad.

Inevitablemente siendo de la ciudad, el Carnaval te absorbe por algún lado, ¿Qué es lo que te atrapó a ti?

Mi experiencia es que llevo toda la vida en comparsas, pero la parte musical, tanto mi hermana como yo, viene de mi otra media vida en el Conservatorio. Entonces siempre estaba esa parte musical de querer, vocalmente, hacer algo potente y luego también al final aquí en el mundo murguero, y sobre todo en las murgas femeninas funciona mucho el boca a boca. Mis inicios son pura coincidencia, y al final recalas en una murga.

¿Existe Carnaval todo el año?

Si por supuesto, claro que está siempre. Estás en el Carnaval y ya estás pensado en el siguiente. Las coplas salen todo el año.

¿Qué importancia tiene para vosotras el contenido de las letras?

Para nosotros tiene mucha importancia, nos lo tomamos como un altavoz, con muchas direcciones, haciendo un repaso crítico a lo que nos sucede, la reivindicación social, por lo menos nuestra murga se dedica mucho a eso.

Y vuelvo a preguntarlo, el tema del humor…

…parece que una mujer no tiene tantos elementos como un chico para hacer gracia, hay un lenguaje que lo tenemos identificado a los hombres, y la misma copla, cantada por hombres o mujeres puede ser, muy graciosa o muy chabacana. Es así, por eso tiramos más por lo vocal, pero por eso mismo, porque el humor es mucho más complicado o por lo menos como yo lo interpreto.

Dentro de este crecimiento exponencial del Carnaval ¿qué cosas mantendrías y que cosas te chirrían?

Facilitar mucho más a las agrupaciones que conforman todo esto, darle facilidades para ensayar, actuar y tener un espacio con las condiciones mínimas para desarrollar la murga. Esto se hace por amor al arte, pero cuesta enormemente sufragar todos los gastos. Echo de menos el espacio de Juan Carlos I para reunir a todas las murgas, focalizarlo todo en San Francisco es demasiado.

En tu recorrido como murguera, ¿con qué momento te quedas?

La canciocilla antes de salir al escenario del López…ese momento es único. Pero cuidado que este año seguimos con el mismo rollo de siempre, muy reivindicativas y creo que un poquito más alegre

Y al final, cuando se apagan las luces del Centro Social y vuelven a colgarse los abrigos, nadie pregunta por finales ni por premios. Se recoge el bombo, se guarda la guitarra, se apagan las voces que hace un rato parecían capaces de tirar muros. Afuera sigue pasando el mundo: el tren, la lluvia, la noche obrera. Ellas vuelven a casa con el cansancio tatuado en la garganta y esa certeza íntima que sólo da el Carnaval: que pase lo que pase en el López de Ayala, ya han ganado algo. Porque han cantado. Porque han dicho. Porque han estado. Y porque, un año más, aún queda. Siempre queda.

 

Willy López / Félix Méndez

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