Vida y obra de Porrina de Badajoz. El libro del flamencólogo Paco Zambrano recoge la vida y la obra de un cantaor gitano que en 1924 nació en Badajoz y vino al mundo con un don, en la garganta y en la cabeza, para el cante, que desde niño le hizo destacar en el entorno de su raza. Bautizado en San Agustín, como José Salazar Molina, después se haría llamar primero El Niño Porrina, Porrina y después Porrina de Badajoz. Más tarde, cuando triunfó en Madrid, añadiría al nombre artístico, “su marquesado”: El Marqués de Porrina”.

Gitano y de Badajoz, son las dos palabras que fueron sus constantes emocionales a lo largo de su vida y de su arte, “siñor”, como él decía, “caballero cien por cien” y ante todo pacense. A la Virgen de la Soledad, la patrona de Badajoz, nunca le faltó su saeta año tras año.

Triunfó a los 28 años, por las condiciones excepcionales de su voz, que tenía: velocidad, limpieza, musicalidad, melodía, eco flamenco y una gran afinación, que lo hacían sonar distinto a los demás, y una gran personalidad e intuición y una gran seguridad en sí mismo e inteligencia para fabricarse  todo un marketing, con su vestuario colorido, las gafas y el clavel, en aquel tiempo, que lo hacían reconocible e inconfundible. Se convirtió en primera figura del cante flamenco y se mantuvo con ese nivel de popularidad y caché durante 25 años, hasta su muerte, como dijo el poeta: en “un día de febrero, revuelto, lluvioso y frio”, de 1977.

Porrina de Badajoz, como señala el autor hizo grande Los Cantes Extremeños y los dio a conocer. Se inmortalizó con sus fandangos y sus tangos personales y dejó para nuestro deleite, recreaciones de arte y melodía como El Rezo a Dios, Ojos Verdes y Morería y numerosas grabaciones por casi todas las formas y estilos del Flamenco, alcanzando en muchas la excelencia, dejándonos toda una herencia flamenca-musical a los aficionados.

El autor, Francisco Zambrano Vázquez, es doctor en medicina y cirugía y fue Presidente Fundador de la Federación de Entidades Flamencas de Extremadura. En el 2009, recibió el Premio Nacional de Investigación en el Flamenco por la ACEIF y es autor de los libros sobre los artsitas extremeños de mayor relevancia como es su “Vida y obra de Porrina de Badajoz”.

Hablamos con él y recordamos al cantaor de talla internacional que enamoró, con su voz, a Amalia Rodrigues y a toda una pléyade de entendidos, y lo más genuino e irrepetible del extremeño, los neófitos del flamenco.

Tercera edición del “Vida y obra de Porrina de Badajoz. Un libro tremendamente didáctico y cercano.

Yo quise hacer un libro para que se leyera. Cuando se lo di a Miguel Vargas, me dijo que lo había leído dos veces, lo primero que pensé es que lo había conseguido.

Me gustaría saber quién es Paco Zambrano, explícame porque has llegado a ser el mejor flamencólogo de esta región, o uno de ellos, que luego la gente se enfada…

Por dedicación, por el tiempo que le he echado. Yo empecé en esto, muy joven con trece o catorce años ya estaba escuchando y bien. Si a eso le añadimos que cuando era niño, mi padre me llevaba a ver a los cantaores que venían a los teatros de los pueblos.

Estamos hablando, de mil novecientos…

…Si yo nací en el cuarenta y siete, estamos hablando de los cincuenta, los años cincuenta o sesenta, que era la etapa del flamenco que se llevaba la ópera flamenca…

…Sí, eso lo he estado leyendo, desconocía esa parte.

Venían los cantaores a taquilla, no como ahora, entonces no había subvenciones ni nada. El empresario si le contrataba un caché y de los buenos, pues se organizaban entre ellos y montaban un gran espectáculo. Y es en esa época, cada vez que venían por allí nos llevaban a mí y a mi hermana. Yo no me enteraba de nada, pero claro eso te deja la huellita. Y ya es cuando empezó en tema de los discos con catorce años a escuchar con más dedicación el flamenco. Después yo me fui a Sevilla con diecinueve años.

Y de ahí sobre los dieciocho o diecinueve años te vas a Sevilla, buena tierra de flamenco también.

Sí, claro, con toda la afición que llevaba y lo que había aprendido, me metí en el meollo con los cantaores de Lebrija. Fue cuando me hice amigo de gente que estaba empezando y hoy son primeras figuras.

¿De quién estamos hablando?

Paco.  Te estoy hablando de José de la Tomasa, de Curro Melena, de Miguel Funi, José Antonio Choza o de Pedro Bacán a la guitarra. Yo siempre mantuve contacto, fundamentalmente con Fuente de Cantos. Fui socio fundador de la asociación de arte flamenco de Badajoz, porque lo anunciaron en el periódico, porque querían hacer una peña de ámbito provincial. Estamos hablando de los años setenta.

Años setenta, Camarón y Paco de Lucía rompiendo, pero ¿Cómo está el panorama? ¿Qué es lo que se mamaba en la región?

En aquella época era cuando explotaron las peñas flamencas, y naturalmente aquí en Badajoz que siempre tuvo sedes, se afianzó como una ciudad que fue capital flamenca, porque aquí siempre ha habido un germen y afición muy grandes. Además, se introdujeron personalidades importantes del flamenco, un flamenco que tenía mala fama hasta ese momento, para dar paso a un género que ganaba adeptos por su calidad. En Fuente de Cantos estábamos un grupo de jóvenes, casi todos éramos maestros, fundamos la peña flamenca Curro Malena, en un principio, por la amistad que yo tenía con el cantaor. Digo en principio porque no llegó a constituirse, no llegó a legalizarse. El Gobierno Civil, nos dijo que donde íbamos con esos estatutos donde pusimos que podíamos votar con dieciocho años. La Asociación de Arte Flamenco de Badajoz se legalizó en abril-mayo del 71, que por ahí andaba tu padre, y la de Fuente de Cantos a primeros en enero del 72. Las dos primeras peñas que nacieron aquí en Extremadura.

Amalia se moría con Porrina. Es que eran muy amigos. Amalia me dijo que solían decirle que ella estaba enamorada de Porrina, y que respondía que estaba enamorada de Porrina, pero de su arte.

El hecho en sí del nacimiento de estas peñas por la región ¿Revitalizó o dio impulso al flamenco?

Indudablemente, se celebraron los dos primeros festivales de arte flamenco con el nuevo formato, con la nueva forma de exponerlos. Antes venían los cantaores como te contaba antes, y ahí empezó la identificación del flamenco con todos sus cánones, ese que tenía Antonio Mairena y todo lo que le rodeaba. En Badajoz se celebró el 24 de junio de 1972, en la feria de San Juan, y se incluyó en el Festival de España. Fue una verdadera virguería, con Antonio Mairena, Fosforito, El Chocolate, la bailaora Matilde Coral, vamos lo mejor que había, pero la única pena es que no cantó Porrina, ni en ese ni en ninguno de los festivales.

¿Por qué? ¿Qué detenía la presencia del Porrina en el Festival de la ciudad que le vio nacer?

No solamente a Porrina, es que, en aquella fecha, cuando se impuso el Mairenismo de alguna forma anatemizaron a todos los cantaores de la ópera flamenco. Estamos hablando no sólo de Porrina, también Manolo Caracol, Valderrama o Pepe Marchena…

Pero eso es imperdonable…

Lo de Porrina es imperdonable. La primera figura que era Porrina ya desde que triunfó, desde el 1952 hasta que se murió. Una figura capital del flamenco y de los cantes de esta tierra. Si Porrina no se va a Madrid y triunfa como lo hizo, no hablaríamos hoy de los cantes extremeños, hablaríamos de tangos canasteros. Porque aquí el primer gitano que se hizo profesional en el flamenco fue Porrina, anteriormente no hay ninguno. Entonces cuando además de triunfar, y eso te hace grabar discos y dar a conocer una forma de cantar nueva, que era la forma de cantar por Extremadura. Qué miopía tan absoluta.

¿Porrina abandonó, en cierta medida, el contacto con Badajoz por estos motivos?

No, que va, venía a Badajoz. Porrina era el prototipo de un emigrante que triunfa y a él le gustaba venir para decir, aquí está el artista. Era el Porrina, el Marqués de Porrina, venía todos los años a cantarle a la Soledad y era natural, siempre el mismo. Porrina en Madrid era un ídolo, cotizadísimo el que más cobraba en todos los tablaos. Venía en Semana Santa y después lo contrataban en la Feria de Sevilla. Vuelta a Madrid y de vuelta a Badajoz a la Feria de Badajoz. Otra cosa es que se cabreara mucho cuando no lo pusieron en el festival, él, que había dicho que iba a hacer un festival en su ciudad…

Antes de hablar de ese Porrina, un poco más avanzado, dejando a medias tu etapa del setenta y pico… hay un elemento que siempre me ha intrigado, y es ¿Qué situación tenía el Porrina de chiquitillo? ¿Qué se mascaba, donde se cantaba el flamenco? No sé si en las barberías, esa los 20, 30 y de posguerra, que el mamó…

A parte de los teatros, en los bares, en las tabernas, y los espectáculos que había también en el López de Ayala, esos cantaores que yo te digo que venían a taquilla, se cantaba en casa de las niñas valientes, como decía Fosforito. Una de las casas de las niñas valientes en Badajoz fue la de La Malpica, la casa más importante que había aquí, que fue el sitio donde bautizaron a José Salazar como Porrina. El bautizo fue de José Porras Martínez Saavedra que era un hacendado rico de Badajoz, que fue su padrino de verdad. Tenía amistad el padre que era tratante de ganado y como él cantaba y a este le gustaba mucho el flamenco, un solterón, hacendado, rico, pues amparó en cierta medida los inicios de Porrina. La suerte es que el niño nació con un clarinete en la garganta y cuando empezó a cantar con nueve años o por ahí, José Porras no dudo en apadrinarlo, pasando a ser Porrina de Badajoz

Y lo de marqués vino después, por su vida supongo…

…Sí, eso fue ya después. El Porrina cuando se fue a Badajoz, porque se fue a Madrid en el 51, y se lo llevaron los guitarristas famosos de Badajoz, Manolo y Pepe de Badajoz. Porrina no quería irse ni a tiros, aquí era cabeza de ratón y era entre los de su raza, un personaje. Se juntaba con todos los señoritos de la ciudad, como un marqués. Triunfó sustituyendo a Rafael Farina, su amigo en la copla andaluza, se lo llevó Doña Concha Piquer por toda España.

En qué momento empieza a ser Porrina una persona extravagante, particular en su día a día, en qué momento decide afianzar sus colores chillones, su flor, sus gafas, sus coches como parte de su idiosincrasia flamenca…

Extravagante fue siempre, él decía siempre que le gustaban los colores chillones, coloridos y diferentes del resto. Era capaz de salir a cantar vestido de amarillo o con una bata, y encima le llamaban marqués. Se compró tres o cuatro cochazos, Buick, Chevrolet Impala, curiosamente uno se lo regaló el millonario Alfonso Fierro en una fiesta. Porrina no cobraba nunca, él directamente no cobraba nada, era un figura, era analfabeto pero con una inteligencia natural fuera de órbita. Capaz de conseguir un coche sin tener que pedirlo.

El Porrina cuando se fue a Badajoz, porque se fue a Madrid en el 51, y se lo llevaron los guitarristas famosos de Badajoz, Manolo y Pepe de Badajoz. Porrina no quería irse ni a tiros, aquí era cabeza de ratón y era entre los de su raza, un personaje.

Ese ambiente está magníficamente retratado en la serie de televisión Arde Madrid, de Anna Rodríguez costa y Paco León. Paco, me has hablado de un Porrina analfabeto pero muy vivo…

Y tanto, en aquella época la tasa de analfabetismo era altísima, pero estaba muy centrado en la vida, sabía lo que hacer para sobrevivir y bien. Porrina, más bien su chofer, se saltó un semáforo, era una época donde los guardias tenían una libreta, paraban y toma multa, y esa ahí cuando sale Porrina con el abrigo casi de mujer que llevaba y pregunta el motivo de la multa…se ha saltado un semáforo y por tanto, trescientas cincuenta pesetas de multa…y fue cuando entre su gracia natural y su forma de salir ileso de la situación  le pide al guardia que le ponga una multa de setenta duros, porque soy el marqués de Porrina, a mí me tienes que poner una multa de acorde con mi categoría. Y el guardia le respondió que era el máximo que podía poner por ese tipo de infracción, y el Porrina le contestó; pues entonces no le pago venga vámonos, se montaron y se fueron. Fíjate tú el arte que tenía que tener.

¿De dónde vienen sus míticas gafas y el clavel?

Es cierto que cantaba con gafas y de noche, él decía que de esa manera veía lo que quería. Mi conclusión sobre este tema es que Porrina era muy tímido, les pasa a muchos artistas.

Se creó ese personaje, seguramente de manera inconsciente.

Era muy listo, él se dio cuenta de que o te hacías reconocible o no eras nada como artista, pero si Porrina no hubiera tenido la calidad que tenía hubiera quedado como un bufón, un personaje que vestía extravagante, quien iba a llevar un tío de noche, tenían un respeto a los artistas que no veas, tenía una calidad de voz.

Tenía eso, que yo lo comparo al claroscuro de mi paisano Zurbarán; el alto y el bajo de Porrina, todo el cante de Porrina se basa en el alto y el bajo, o sea Porrina pegaba un crujido arriba y ahí te clavaba el puñal, pero después no te mataba.

Paco, escuchando su música hay una cosa que llevo muchos años detrás de ello, cómo es capaz de cantar una cantiña, una canción de Amalia Rodrigues, Ai Mouraria y la versión en bulerías de Ay morería. Ambas preciosas. Si existe algo, si existió algo, si esa canción dejó un pequeño legado de esa relación que tenían…

Amalia se moría con Porrina. Es que eran muy amigos. Amalia me dijo que solían decirle que ella estaba enamorada de Porrina, y que respondía que estaba enamorada de Porrina, pero de su arte. Siempre comentaba que era el artista que más me le había emocionado. Cuando le hicieron el monumento se vino desde Lisboa, esto me lo cuenta ella, en el anonimato absoluto, con unas gafas, un pañuelo, y se hartó de llorar delante de la estatua.

¿Cómo y cuándo se conocieron?

Conectaron en Madrid como artistas. Amalia tiene grabado varias cosas de flamenco, era aficionadísima. Y cuando escuchó a Porrina, ya no cejaron de verse en algunas fiestas que organizaban en Nochebuena o en Lisboa. De ahí surgen esos fados y versiones del Porrina. Ese ay morería es para llevárselo a una isla desierta, porque tiene mucha melodía, mucha musicalidad. Es un cantaor, como le pasaba a Camarón, que siendo gitano que normalmente es un cante ronco de pellizco, tuvieran esa musicalidad, le gustaba a todo el mundo. Con Amalia actuaron bastante veces junto, y Amalia le sacó un porrón de fiestas en Portugal.

Qué bonita historia. Antes me comentabas que el flamenco estaba visto como algo peyorativo, yo no sé si por las generaciones por ejemplo culturales, si el momento político curiosamente con el franquismo remarcó esos altibajos que tuvo el flamenco, explícame realmente a que se debía. Si se veía el flamenco como algo gitano como algo…

…Sí hombre, lo que pasa es que al final el flamenco se utiliza como marca de España, ese es el tema. Un poco pasó con el tema de la copla también, después se dedicaron a pegarle como que era una cosa…era lo mismo que le pasó a Amalia en Portugal, que después la enterraron con honores del estado.

Tú que llegaste a ver al Porrina ¿Qué tenía cuando se ponía en un escenario, que transmitía?

Porrina tenía pues el don que tiene una primera figura. La voz de Porrina es una afinación perfecta, igual le pasaba a Camarón, tenía todos los registros que iba de abajo a arriba…Y después tenía eso, que yo lo comparo al claroscuro de mi paisano Zurbarán; el alto y el bajo de Porrina, todo el cante de Porrina se basa en el alto y el bajo, o sea Porrina pegaba un crujido arriba y ahí te clavaba el puñal, pero después no te mataba. Cuando parecía que se iba a estrellar empezaba con sus soniquetes y te sangraba.

Sus remates flamencos los llevó como sello, pero no además tenía la capacidad de aprender de oído y todo tipo de palos…

…Porrina era absolutamente imprevisible, estudiaba y tenía muy buen oído. Cuando entró a Madrid con veintisiete años, graba rápidamente, y graba casi todas las formas, casi todos los estilos de flamenco, casi todos, soleas, seguidillas, tango, jaleo, fandango, tiento, petenera, malagueña…había gente que eran buenos aficionados, y después se preocupó de aprender. Él escuchaba muchos los discos para aprender otros ritmos y melodías.

Tendrás infinidad de referencias, y es difícil quedarse con un único tema, pero dime aquellas canciones que tienes en el altar de Porrina de Badajoz.

Hay tres, que yo llamo operas primas, no porque fueran las primeras, por su espectacularidad y fama. Ay morería, que es una cantiña portuguesa, aunque en realidad la convierte en bulería, y son dos fados cantados en bulería, Ojos verdes por bulería, y después tiene el Rezo a Dios por tientos, que eso es una obra maestra de espiritualidad. Si no lo habéis escuchado, escucharlo.

Entrevistamos hace tiempo a Ana Moura, Mariza, Carminho y a todas las fadistas les pongo la canción de Ay morería. Se quedan sorprendidas, para que sepan cual es la relación que existe entre el flamenco y el fado. Mira esta canción es del Porrina de Badajoz y Amalia Rodríguez. Y hablando de frontera, me comentabas al principio que Badajoz, digamos es la capital del flamenco extremeño.

Badajoz es la capital del flamenco extremeño ¿Por qué? Porque los artistas más importantes del flamenco son de aquí, todos en las tres disciplinas. Aquí tenemos el tema de la guitarra a lo Badajoz que son Manolo, Pepe, Justo, y Ernesto que era el guitarrista oficial de Porrina que ese menor pero bueno tiene su historia, en el cante fíjate
Porrina, Ramón el portugués, Marelu, el Madalena, la Caita, Alejandro, toda esta gente que ahí hay una continuidad encima, se fueron casi todos a Madrid. Y después en el baile tenemos al Peregrino y al yerno de Porrina, Eugenio de Badajoz. Pero es que además tenemos documentado en Badajoz flamenco en todas las etapas del flamenco, de cuando el flamenco todavía no estaba formado en el siglo dieciocho.

Pero tenemos caldo de cultivo en Extremadura como para tener nuestro flamenco en otro nivel…

…cierto, eso es, yo la llamo la Extremadura ignorada, estas referencias si existían y había flamenco en el ambiente familiar y en el resto de Extremadura había sitio ya, Pepe el Molinero, Pepe el de Orellana, Manolo Fregenal, los creadores del cante estaban ahí. Pérez Guzmán y su fandango es un sustrato de un fandango de Huelva, porque él vivió en Huelva desde los tres años. Manolo Fregenal se fue con nueve años a Sevilla. Cantaban lo mismo que se cantaba en toda España, pero el que va cantando de forma distinta como se canta en Extremadura con aire propio, fue Porrina. El marqués de Porrina llega a Madrid y es como un soplo de aire fresco, es una forma de expresar el flamenco, suena de otra forma y cuando eso se acaba empieza la Extremadura flamenca conocida de manera difuminada.  Después de Porrina aparecen los sobrinos y demás, pero se quedan en Madrid. Pero ahora tenemos cantaores y cantaoras que están lo más alto. Y eso vuelve a colocar a esta tierra en el mapa del flamenco. El futuro está asegurado.

 

Willy López / Félix Méndez

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