Tê-tê-tê…Tê-tê-tê-tê-tê…Tê-tê-tê-tê-tê-tê-tê-tê…Tê-tê-tê…Tê-tê-tê-tê-tê…Tê-tê-tê-tê-tê-tê-tê-tê…Samba da Bahia…fade out de la canciocilla de Carlinhos Brown…se apagan los parasoles de los palcos…y salta el maestro de ceremonias…pura voz…anima al personal como el Cholo Simeone…fundido a negro desde lo más alto del gallinero del teatro…la luz es cosa del Beni…bombos, cajas y guitarras…luego alguna voz…¡y pumba!…arranca la murga…presentación, pasodoble, pasodoble, cuplé, estribillo, cuplés, estribillo, popurrí y despedida. En este orden, y con este modus operandi, con ligeros cambios casi imperceptibles, un 0,88% según las estadísticas.
Datos en mano. Se ha subido y bajado el telón 78 veces, se ha nombrado al alcalde 119 veces, se han comido 2051 bocadillos de calamares, se han perdido 42 paraguas, se han dado 46.983 aplausos, se han subido 315 murgueros y murgueras al escenario y 182 veces se han utilizado las turutas. Una vez in situ, con las cuerdas vocales en su punto se han tirado nueve balones al patio de butacas, de plástico y con peso FIBA de infantiles, se ha terminado de construir la puerta de capitel de la muralla en menos de dos semanas, se ha zapateao por bulerías tres veces y algún cameo zombie, se ha levantado el costal 16 veces, se han subido a la verja unas 36 veces de media y por último se han diagnosticado grandes cuplés y pasodobles, una al día antes de dormir, con receta para todos los extremeños, tres veces, la que ha curado a los pacientes que esperaban en sus butacas, de manera atroz, divertida, conjuntada, de urgencias y sin fonendo, una murga, de la localidad vecina de Olivenza. De la manera más sencilla, muy reñida, por eso del copago de las privadas, siendo simplemente una murga. Ese grupeto de amigos que nace, crecen, tocan, cantan, se reproducen, y con morfina al 1%, vencen y curan desde lo público. Médicos de familia, Camballotas con diapasón.
Atrás quedan enteraos, maleducadas y rancias libretas de recetas para boticarias y mancebos jubilados, escritas en rayones médicos. Atrás queda, un concurso, al que algunos vieron con ojos neutrales, como antaño, y otros con dioptrías de jurado de guardia, una nueva modalidad que únicamente piensa en lo mejor que puede dar una fiesta tan potente como es el Carnaval de Badajoz. Larga vida…la mejor noticia que un médico nos puede dar.













