Nos decía la fotógrafa en una visita a Extremadura, que para ella la fotografía es la posibilidad de hablar con gente de todo el mundo sin palabras. Es contar historias, transferir emociones y conocimiento. Hablar de las necesidades del ser humano, de las alegrías, las tristezas, de la forma de celebrar y de estar juntos.
La Pasión viviente goza de esas características en una de las actividades de la ciudad. Un recorrido por las calles del Cerro, donde se recrea, se habla, se cuentan, se celebra la Semana Santa de una manera única.

















