Entre el Vicente y yo decidimos no entrevistarle. Más bien lo decido yo. Dicen que es un tipo delicado, pasa de estos temas, y concede pocos ratitos a caricatos con grabadora y libreta. Cara a cara, dos Ángel, en singular, el Sánchez y el López, dos buenas napias con polvo de Battiato juntas. Demasiado angular para ese cabrón que es capaz de hacer fotos con una cámara souvenir de las que por el visor puedes ver lo bonito que es Toledo. Así que mejor no. Mejor fabular.
Rejos con salsa Hillel Slovak, tostas apiladas como urbanismo sin licencia y una botella de vino de regalo, como en San Juan, por ferias, al estampar tres palillos con la escopeta decomisada a los hermanos Izquierdo. San Roque. Hiper Florida. Socavón. Patinetes en sentido contrario. Una farmacia regentada por un desalmado. Coche en triple fila. Off Cultura y el Stanich.
En esas estamos, nos besamos, nos conocemos y carburamos. ¿Qué le hubiera preguntado? ¿Qué me hubiera soltado? ¿Eres más de salas o de estadios? ¿Hasta cuándo esta farsa? ¿Por qué no ON Cultura? ¿Alentejo o Alenteio? ¿Es cierto que la barba es de mentira? ¿El precio de las entradas depende del estrecho de Ormuz? ¿Badajoz, casa o coartada? ¿Compartes piso con Ara Malikian? ¿Para cuándo una banda tributo de Stanich? ¿Quién ha elegido muerte?
La sala a reventar, como siempre, jugándose el pellejo, los que ponen la sala y los que se desgañitan en el escenario. La sala en estado puro. Gente fina, gentuza gloriosa, oídos pitando, gafas empañadas, terapias para olvidar canciones que vuelven como resaca. Peregrinación laica: si naces aquí, tienes que pasar por esto al menos una vez. Con eso montarías un plan de empresa con 154.423 entradas aseguradas. Pero no, la realidad es otra. La letra Z del último bazar chino de la avenida tintinea poseída, la piscina municipal ahoga sus penas en cloro y la Off Cultura, parapeta el último capilar sanguíneo del mapa con tipos como Ángel Stanich.
Y en esa sala, que todos nos cantamos, nos bailamos, nos reímos y nos matamos sin camión. ¿Por qué no pedí la setlist al técnico? ¿Por qué suena tan bien? ¿Por qué mola escuchar música en directo? ¿Por qué el personal se deja su dinero en escuchar a un tipo que escupe fuego? ¿Por qué nunca me pongo en primera fila? y lo más importante ¿Por qué no besé a mi pareja en medio de todo este incendio?
Es lo que tiene no entrevistar al entrevistado. Inventar que no puede, que es bohemio, que, aunque su manager le recuerda evitar ciertos comentarios, es free palestina, no war, yes we can, no smoking in the room, Stanich singing in the rain y cosas por el estilo, que lo hace ser genuino, visceral, bicho malo, profe de instituto molón, inclasificable, un metralleta Joe, un rey idiota con una buena mata de pelo, un hombre solo en la ciudad, un outsider de esos que descosen libros, rescatan planos secuencias y ponen melodía a lo que todo vemos y nadie escucha. Un tipo que canta…… Y los perros ladraban a otro muchacho…ni siquiera en el Gara, se acuerdan de mi…le quitaban la goma al moro de al lado…y la vida pasaba como en Cinexin
Willy López / Félix Méndez














