Alex O’Dogherty visita Badajoz una vez más, pero no por eso dejará de sorprendernos con su manejo de las palabras, más imbécil cuenta él, más potente decimos nosotros.
Ya no tiene medida, y lo mismo te habla de farmacias, de su propio entierro o de chistes en momentos inapropiados. De chistes en momentos inapropiados, de lo rápido que vamos todos, de la inteligencia artificial y hasta de los shalalailos. Lo mismo te hace un Rap, que un Romancero. Y tiene un número especial para los que lleguen tarde. Muy completito.
Este espectáculo es muy diferente a todo lo anterior, porque su cabeza va a mil por hora. Así que no te sorprenda si en medio de un discurso, te suelta otro, aunque no venga a cuento. Curiosamente es un show más Imbécil que el anterior…Más Imbécil todavía.
Ya no las mide, pero sigue jugando con las palabras. Le gustan mucho… hasta que se convierten en opiniones. No las soporta. Sobre todo, las no-solicitadas. Y mucho menos a los opinadores. Los opinadores de todo. De deportes, de cocina, de política, de los cuerpos de la gente, o… de comedia. Tiene para todos, porque ha crecido. Ya es mayor, como sus palabras. Por eso son Palabras Mayores. Si no lo entiendes, ven a verlo.
Cuando se estrenan cosas siempre hay nervios, en el Teatro de Mérida, se estrenan micros, luces y demás, y hasta que te adaptas existe ese riesgo técnico, pero con este espectáculo el riesgo es otro. La incógnita está en la improvisación, y eso es lo que verdaderamente te hace subir al escenario.
El proceso creativo, en muchas ocasiones, aunque poco manejable, es algo muy bonito, es la sal de este curro.














