Bakea Alonso, coordinadora del programa Masculinidades Corresponsables Extremadura, advierte del retroceso en igualdad entre la juventud y defiende la necesidad de incluir a los hombres en la transformación social.

El debate sobre las nuevas masculinidades ya ha echado raíces en Extremadura. En Badajoz se celebró recientemente el encuentrode Masculinidades Corresponsables en Extremadura, enmarcado dentro del programa del mismo nombre que impulsa diversas acciones para promover la igualdad de género en la región: itinerarios formativos, talleres y campañas de sensibilización, un servicio de asesoramiento a profesionales e incluso un programa piloto de atención a hombres.

Tras aquella primera cita, este mes de octubre, será Cáceres la ciudad que acoja el II Foro: “Experiencias de intervención en el trabajo con hombres desde un enfoque transformador de género”, un espacio de encuentro entre instituciones, profesionales y colectivos que trabajan desde hace años por la igualdad.

El programa Masculinidades Corresponsables Extremadura está financiado por la Junta de Extremadura a través del Plan Corresponsables del Ministerio de Igualdad y desarrollado por varias entidades sociales —Fundación Cepaim, Fundación Iniciativa Social, Colectivo Cala y Colectivo Manuel J. Peláez—, todas ellas integrantes de la red MenEngage Iberia. Y en ese primer encuentro, la secretaria general de Igualdad y Conciliación de la Junta de Extremadura, Ara Sánchez Vera, subrayó la importancia de la corresponsabilidad para lograr una sociedad más igualitaria, recordando que no se trata “de una cuestión de equidad, sino de justicia social”. Durante la inauguración de la jornada La corresponsabilidad como pieza clave para una sociedad más igualitaria, celebrada en la Casa de la Mujer y del Menor de Badajoz con motivo del Día Nacional de la Corresponsabilidad y la Conciliación, Sánchez defendió la necesidad de implicar activamente a los hombres en los cuidados familiares y en la construcción de un modelo de convivencia más justo.

En primera línea de esta iniciativa se encuentra Bakea Alonso, una de sus coordinadoras y también ponente en el Foro de Cáceres. Socióloga de formación, estudió en Salamanca y se doctoró en Madrid en el ámbito de la teoría feminista. Su trayectoria combina la academia con la intervención social, siempre vinculada a temas de igualdad y justicia social. Aunque extremeña de adopción —su familia se trasladó a Badajoz cuando era niña—, Alonso ha desarrollado buena parte de su vida profesional fuera de la región, desde la universidad hasta proyectos internacionales, pasando por experiencias comunitarias en distintos territorios.

Su regreso a Extremadura coincide con la oportunidad de implicarse en un programa que aborda de manera directa uno de los retos más urgentes: implicar a los hombres en la construcción de una sociedad más igualitaria. Con una visión crítica, pero también pedagógica, Alonso defiende que la igualdad no es un asunto exclusivo de las mujeres, sino una transformación que afecta a toda la sociedad, y que exige revisar también las formas de ser y estar de los hombres.

Con ella conversamos sobre el alcance de este programa, los desafíos de hablar de masculinidades en un contexto de polarización y la importancia de generar espacios de reflexión colectiva en torno a la corresponsabilidad y la igualdad.

“Siempre digo que soy extremeña, aunque nací en Madrid”

¿Quién es Bakea Alonso?

Siempre digo que soy extremeña, aunque nací en Madrid. Mi madre y su familia son de allí y viví en la capital hasta los cinco años, pero después nos trasladamos a Badajoz. Mi hermana ya nació aquí. Extremadura me ha marcado siempre, aunque he pasado gran parte de mi vida fuera. Estudié Sociología en Salamanca, después me fui a Madrid y más tarde a Londres, donde descubrí que lo que buscaba era ahondar en los temas sociales y de igualdad.

De Londres al feminismo académico

¿Cómo te acercaste a los temas de igualdad?

El interés social lo tuve desde siempre. Cuando terminé la carrera estaba un poco perdida, como muchos jóvenes. Me fui a Londres a aprender inglés, pero sobre todo a vivir experiencias nuevas. Al volver, decidí estudiar un doctorado en teoría feminista en la Complutense. Allí descubrí un espacio académico que me dio claves para entender la desigualdad de género, aunque confieso que en esa etapa también me dediqué a conocer la vida madrileña y a empaparme de feminismo más allá de las aulas.

Un nuevo reto en Extremadura

¿En qué momento profesional te encuentras ahora?

Después de más de dos décadas trabajando fuera de la región, regresé en enero y asumí la coordinación del programa Masculinidades Corresponsables en Extremadura. Es un reto apasionante, porque implica traer a mi tierra un debate que a veces avanza más lentamente que en otras partes de España: qué significa ser hombre en una sociedad que quiere ser igualitaria.

“La desigualdad no es un problema exclusivo de las mujeres”

¿Cómo valoras la situación de Extremadura en igualdad?

Ha habido avances legislativos, como la Ley de Igualdad de 2011, pero queda mucho por hacer. Las políticas de igualdad de los años ochenta y noventa se centraron en nosotras, en abrir las puertas de la universidad, del mercado laboral, de la vida pública. Y era necesario. Pero ahora toca dar un paso más: la desigualdad no es un problema exclusivo de las mujeres, sino relacional. Si no trabajamos con los hombres, seguiremos reproduciendo los mismos patrones.

La importancia de trabajar con hombres

¿Por qué es importante incluir a los hombres en estas políticas?

Porque los hombres también tienen género, aunque no lo hayan pensado así. Y esa construcción social de la masculinidad no solo afecta a las mujeres, sino a ellos mismos. Los datos lo dicen: más accidentes de tráfico, más suicidios, más adicciones. La masculinidad hegemónica está atravesada por la idea del riesgo y del sacrificio. Repensar qué significa ser hombre no es un “regalo” al feminismo, es también una manera de mejorar la calidad de vida de los propios hombres.

Resistencias y tensiones

¿Qué dificultades implica trabajar en este terreno?

Es un campo incómodo. Desde el feminismo hay voces que cuestionan invertir recursos en proyectos con hombres cuando sigue habiendo tantas necesidades urgentes en la atención a víctimas de violencia de género. Y desde sectores conservadores, cualquier cuestionamiento de la masculinidad tradicional se percibe como una amenaza. Yo creo que no es necesario elegir: hay que atender a las víctimas, pero también trabajar con los hombres para que un día, ojalá, no necesitemos tantos recursos de emergencia.

Juventud y retrocesos

¿Cómo ves el futuro de la igualdad?

Con preocupación. La juventud está muy expuesta a discursos machistas que circulan en redes sociales y en determinados canales de YouTube o TikTok. Son mensajes muy potentes, que desmontan cualquier discurso de igualdad con datos manipulados o con un lenguaje cercano a los chicos. Hace diez años ibas a un instituto y lo peor que podía pasar era que los chavales se aburrieran. Hoy algunos se levantan en clase para cuestionar al ponente con argumentos de esos discursos. Esto marca un retroceso real.

“No se trata de quitar privilegios, sino de ganar en libertad”

¿Qué mensaje lanzarías a los hombres que dudan de estos cambios?

Que no se trata de culpabilizar, sino de reflexionar. Todos hemos crecido en una sociedad machista, y reconocerlo no nos convierte en “malos”. Pero hay que entender que el género también pesa sobre ellos. No se trata de quitar privilegios, sino de ganar en libertad: poder cuidar sin que te cuestionen, compartir tareas sin sentir que pierdes poder, tener amistades más profundas sin miedo a ser juzgado. Al final, se trata de vivir mejor.

El programa Masculinidades Corresponsables Extremadura arranca con el reto de abrir un nuevo espacio en la política de igualdad: mirar también hacia los hombres. Formaciones, talleres, campañas de sensibilización y un servicio de asesoramiento buscan promover modelos más sanos y corresponsables. Bakea Alonso lo resume con claridad: “La desigualdad no es solo cosa de mujeres. Todos formamos parte de ella y todos tenemos que cambiarla”. Su regreso a Extremadura simboliza también un retorno al origen para impulsar un proyecto que quiere ser semilla de transformación. En tiempos de retrocesos y discursos polarizados, la apuesta no es menor: repensar qué significa ser hombre para construir una sociedad más justa y habitable para todos.

Willy López/ Félix Méndez

Con el territorio, la sociedad

Y la Cultura

  • Publicidad Cáceres 2031
  • Publicidad Pasión por la cultura
  • Publicidad Diputación de Cáceres
  • Fundación CB
  • La Bodega de Santa Marina - tienda de vinos