Pedimos disculpas. Y no se trata de un modismo de falso incumplimiento. Desde que arrancó este medio de comunicación, hace más de diez años, nacimos con el firme propósito de dar espacio a todo aquello que, bajo nuestro criterio, necesitaba de ser contado, fotografiado o fotografiada, entrevistado o entrevistada. Así parimos, así decidimos en su momento al respirar con la imagen y la narrativa periodística. Nos equivocamos y estamos trabajando para no caer en el postureo superficial de un tema tan vital como mostrar, reverberar y poner la mirada en el trabajo y desarrollo profesional, en lo cultural, social y territorial que realizan las mujeres en esta tierra, en este país y también, porque así lo hacemos, con las protagonistas del otro lado de la raia, en Portugal.
Hemos analizado, y repetimos que nos importa un bledo cercenar nuestra línea editorial con estructuras de 50%-50%, y hemos descubierto, lo llevamos mascullando hace tiempo, que, de las más de 400 entrevistas, reportajes y especiales, la figura de la mujer únicamente obtiene una presencia del poco más 35%-40%. No hablamos de paridad, de obligado cumplimiento, de forzadas entrevistas para hacer cupo periodístico. Se trata de parar, analizar, y ver, al menos en las casas de los trabajadores de este medio de comunicación, que el recorrido, la labor, la impronta de la mujer está ahí, y nosotros mismos, por mecanismos culturales adquiridos, no hemos sabido extraer.
Nuestra primera entrevista fue a Magüi Mira y a Ana Wagnener. También hay que decirlo. Pero no nos vale, la constancia, la crítica debe ser asumida desde una óptica más natural y asumir nuestros errores. De las diez últimas entrevistas, los diez son protagonistas masculinos, Ferrán Adrià, Juan Carlos Ortega, Alberto García-Alix, Abraham Lacalle, Eduardo Strauch, Luis Pavâo, Sebastián Álvaro, Eduardo Fernández, Paco Zambrano y Xavier Bonet. Es cierto, que la accesiblidad a estos autores es mucho más directa, pero si no vienen o pasan por nuestro hábitat, mujeres chefs, artistas contemporáneas, fotógrafas, escritoras, alpinistas, pregoneras, eruditas del flamenco, periodistas o juezas de línea de fútbol, tenemos que ir a buscarlas nosotros. Es nuestro trabajo.
Es cierto que la libertad que nos confieren nuestros lectores y lectoras, y la confianza de nuestros colaboradores, nunca nos han obligado a despeñarnos por acantilados del vacío paritario, pero eso no quita que hagamos una reflexión personalizada del trabajo realizado. Jamás nos hemos sentido obligados a perforar las pantallas a modo de cañón onomástico. Tampoco nos hemos visto abocados a tomar decisiones de calado, a pesar de dilapidar un gran impacto comunicativo en redes sociales y likes que nos aportan el ganapán diario. Perdemos visibilidad, pero ganamos en honestidad. Quizá no tener un cara a cara con una ganadora del Premio Planeta sea un error, o tal vez, nos confiera poca confianza, aquí entra nuestra editorial, pero tampoco nos hemos sentado delante de Ana Iris Simón o Viviam Gornick. Es cierto que hemos hecho caso omiso, por ceguera laboral, a mujeres que han tenido que ser portada en nuestras publicaciones.
Escuchamos a nuestras parejas, a nuestras hijas, compañeras y parte activa de la cultura y sociedad femenina que tanto han aportado, aportan y aportarán. Desde ahí arrancamos en esta andadura de aniversario periodístico. Tenemos mucho que aprender, pedimos disculpas.













