A Lorca le metieron un tiro, lo asesinaron. Lo recuerdo para que, al menos mis hijas, sepan que hicieron con el poeta que ellas recitan como tarea. La memoria está para eso, para recordar que La leyenda del tiempo se la llevó el fogueo apopléjico de unos desalmados que jamás supieron lo que significa una metáfora. No necesitamos un ajuste o convenio entre personas que contienden o litigan, como lo describe la RAE, para concordar versos que emocionan el alma…sobre la misma columna, abrazados sueño y tiempo, cruza el gemido del niño, la lengua rota del viejo…con un quejío hondo, el de Camarón, agitando el flamenco, zarandeando lo ortodoxo desde la heterodoxia más honesta, el más grande, rasgando vinilos para no quedarse en el olvido rancio del que quiere olvidar, silenciando con doce tiempos, alternados por dos compases ternarios y con tres compases binarios, una bulería que flota magistral, como un velero, como una cruz hecha con piedras sobre la cuneta que se llevó la vida de dos toreros anarquistas, un maestro y un poeta universal.

 

Ahí había, teclados, sitar, bajo eléctrico y flamenco. Hubo heridos, gente que se quitó de Camarón, bajas que poco a poco, fueron entendiendo que se puede arriesgar sin dañar a nadie, sólo crecer en la música…Arriesgué y metí cosas que no son las más habituales en el cante flamenco, y hay que tener cuidado con lo que se hace, no salirse de los límites del flamenco, que los tiene…y aquí, en el trabajo de Rosario, los tiene. Bordeando los límites con sabiduría, que viene y va del flamenco conociendo cada aduana que pasa. Sin acuchillar a nadie, con una bandera musical genuina, de sello propio, el de La Tremendita. Aquí, en su música, también existe, la electrónica, los teclados y los bajos eléctricos, como existe un barrio de Triana, una flamenca y una mujer reivindicativa a la que tenerla como una leyenda en el tiempo. La matancera es un encuentro, un diálogo musical, gestado para que la Kaita y La Tremendita sobrevuelen el Badasom a golpe de puro arte, celebrando años en pleno concierto, sin caer en su batalla y como escribía el último rey árabe sevillano, Al Mutamid…pensé que la clara ponzoña es más dulce que el sabor de la rendición.

Eres joven, pero tienes un extenso recorrido en el flamenco, y fiel y firme sigues con tu camino, pero el trabajo de Rosario La Tremendita parece estar siempre bajo una lupa, se espera mucho de tu trabajo de manera recurrente, presión, mujer, paya…

Eso no sé si es bueno o malo. He tardado casi tres años en volver a grabar y eso en estos tiempos que vivimos es difícil y raro. Parece que hay que sacar música debajo de la chistera cada semana y la verdad que estoy un poco en contra de todo este sistema, en el que al final a una no le da tiempo de vivir para reinventarse. Es muy complicado hacer música desde el lugar que lo estamos haciendo ahora y con la velocidad vertiginosa que consumimos cultura. Trabajar a contracorriente y por supuesto con las consecuencias que eso conlleva, me he permitido el lujazo de parar tres años para ver hacia dónde donde queríamos ir. De esta manera estoy encontrando un camino donde me está haciendo muchísima ilusión entrar al estudio y reinventarme. Conseguimos dar con un camino donde yo me sentía que estaba explorando registros y territorios nuevos y estamos produciendo el nuevo disco con Dani de Morón. El Tremenda, Principio y Origen, la primera versión no había guitarra, la segunda historia, al echar de menos la misma he decidido producir el disco con un guitarrista

 

Quieres volver a lo orgánico, a lo más natural…

…Ahora mismo hay tanto ruido, tantos botones y tanta electrónica, esa excesiva rapidez, que tengo la sensación de que siempre cuando salen unos botines nuevos de moda, esos son los que no me gustan y cuando viene la moda es cuando me voy yo. Estoy huyendo de todo eso y estoy volviendo a lo que es tocar, yo vengo de tocar, vengo de tocar de cantar, de lo artesanal, si hay bajo eléctrico; se está tocando, si hay una batería; se está tocando y si hay un guitarrista; está tocando. Estamos haciendo una exploración de nuestro propio trabajo muy potente, vamos por un camino muy bonito, porque me estoy centrando más en la investigación del cante, en la búsqueda de nuevos palos…

 

¿Nuevos palos?

Hay un palo que no existe, y que se va a incorporar que lo hemos llamado la tremulera, y hemos dividido el disco por eso en cuatro partes bien definidas, cantes de raíz, cantes de investigación, cantes de mutación y de creación. Elaborado desde un sitio muy artesanal y muy orgánico, por supuesto, sin perder lo que es la esencia de mi búsqueda con el bajo eléctrico, con la batería y demás, pero desde un sitio muy real y vivo.

Tu siempre lo comentas, y tu música lo corrobora, que hay vanguardia musical, flamenca, en tu trabajo, aunque hasta después del disco con Motamendi, ya muy vanguardista desde el momento de idearlo, no explota esa Tremendita, que digamos rompe ese punto de estatismo flamenco, pero siempre, y este último trabajo suena así, sin romper la tradición…

La raíz y la tradición es para mí un eje fundamental dentro de mi trabajo, de hecho, parte todo de ahí, y luego es verdad que tengo siempre una inquietud muy grande. Necesito estar todo el día activa, investigar todo lo que ocurre alrededor del cante y demando ilusionarme con movidas nuevas y estar todo el tiempo alerta en este sentido y es como ocurren cosas porque soy hija de mi tiempo.

 

 

Hija de este tiempo, donde todo se consume sin saber que tienes delante, ¿Crees que estas generaciones están preparadas para ese oído que tu propones, o se han olvidado de lo anterior para escuchar a Rosario Tremendita y entenderte?

Hay un cambio de prioridades enorme y a todas luces tangible, yo me crié con mi padre, que me decía que si quería cantar tenía que estar 12 horas en un estudio, y no en un photocall. Las preferencias han cambiado y hay muchísima hambre de éxito y de pelotazo, porque las generaciones que vienen ahora se han criado con Gran Hermano y al final lo que es realmente la pasión por la música, la pasión por la creatividad, por la creación, por querer ilusionarte con un acorde que estás haciendo y pasarte cuatro horas con un estudio pendiente de esa armonía, eso ahora mismo no se hace, no se le dedica ese tiempo. Se está pensando en ganar dinero de manera rápida, en pegar un pelotazo, en sacar un single cada jueves por la noche y es muy complicado desde ese lugar, darle tiempo a la música, a querer reinventarte, a querer mejorar, a querer aprender mucho más. Yo estaba obsesionada de pequeña con aprender a tocar instrumentos, recuerdo que venía mi padre con un instrumento nuevo y me pegaba mil horas delante de ese instrumento hasta entenderlo.

Es muy complicado hacer música desde el lugar que lo estamos haciendo ahora y con la velocidad vertiginosa que consumimos cultura. Trabajar a contracorriente y por supuesto con las consecuencias que eso conlleva, me he permitido el lujazo de parar tres años para ver hacia dónde donde queríamos ir

 

Hablas de pausa y respeto para hacer¡, elaborar, crear música. ¿Cómo se consigue eso? ¿Eres capaz de crear temas largos como los de Jaco Pastorius?

No me lo pudo creer, que fuerte, estamos haciendo unos tangos que van dedicado a Jaco, inspirado en la línea de bajo que yo utilizo ahí. Y justamente, ¿te imagina un Pastorius midiendo el minutaje de sus temas? ¿y a Mozart poniéndolo fácil para que la gente lo escuche? Los artistas tenemos la obligación y el respeto de hacer lo que realmente sentimos. A veces, y por picar un poco al equipo propongo hacer un disco que no lo escuche nadie, con una soleá de siete minutos…debemos de ser fiel a nosotros mismos y de realizar nuestro trabajo que realmente queremos, con nuestra evolución artística natural nos pida.

 

Ese trabajo se aprecia, y somos conscientes que, para obtener esa calidad, el camino a recorrer es mucho más largo. Y siempre hablamos de Rosario La Tremendita, pero detrás de ti hay personal, ¿Qué equipo cuenta contigo para tu aventura?

Me rodeo de un equipazo, son mis cabezas pensantes, las que hacen que mis ideas salgan a la luz con decoro. Dani de Morón, liderando conmigo la producción que es todo talento, generosidad y muchísima curiosidad para seguir emocionándose. Juanfe Pérez, mi bajista y es al que le robo todo y hace que mi bajo pueda tener sentido. Porque al final yo cantaora y el bajo, la guitarra se complican si no tengo su sabiduría. David Sancho con los teclados, que siempre está creando esas texturas, que hacen que sea un musicazo, uno de los mejores pianistas de este país. Manuel Reina, el batería del nuevo disco, otro virtuoso. También está Pablo Martin Jones que produjo conmigo, Tremenda, Principio y Origen, que desde la distancia controla todo. Creo que me rodeó de muy buenos músicos, me rodeó de muchísimo talento y hacen que las ideas que una pueda tener se puedan llevar a cabo y se puedan ver enriquecida por todo el equipo de artistas, de compañeros y de amigos.

 

Me has dicho una cosa, y me refiero a esa tradición que para algunos está disociada de la vanguardia, ¿Te consideras cantaora?

Yo soy cantaora y todo lo que hago parte del cante, hasta lo que toco. Nací en una familia flamenca en Sevilla, si hubiera nacido en Nueva Jersey hubiese sido una cantante. Y es verdad que mi medio sería la creatividad, lo que realmente me hace ser quien soy.

 

La familia, tan importante, está en tus discos, en tu cante, la presencia de tu padre, de tu bisabuela, están siempre en ese recuerdo, como reminiscencia de ese pasado…

Sí, sin duda, y además en esta ocasión hemos hecho una bulería donde canta mi abuela, componiendo una letra alrededor de dos frases que ella me cantaba siempre. Están siempre detrás de todo lo que hago y compongo de alguna manera u otra.

A veces, y por picar un poco al equipo propongo hacer un disco que no lo escuche nadie, con una soleá de siete minutos…debemos de ser fiel a nosotros mismos y de realizar nuestro trabajo que realmente queremos, con nuestra evolución artística natural nos pida.

Explícame qué es eso de Matancera, ese trabajo con nuestra paisana Kaita.

Matancera es un diálogo entre dos de dos flamencas, con dos generaciones completamente diferentes, donde hay unas inquietudes muy parecidas, porque cuando yo estaba naciendo estaba Kaita con los Pata Negra con una guitarra eléctrica y justamente veinte años después yo empecé con el bajo eléctrico con una estética muy parecida. Eso sí, sin premeditación, de una manera bastante natural y lo que se ve en el espectáculo es directo, dos cantaoras donde se van a diferenciar muy bien, Triana y Badajoz, ya que son dos entidades y dos personalidades muy diferentes en el cante, pero que ambas son súper importantes y luego va a estar vestido desde un sitio, para mí, muy interesante, porque solo nos acompaña un batería, que es Daniel Suárez. En este proyecto trato de cuidar a Kaita hasta el último detalle, para que ella se sienta cómoda, y así es como lo pasamos increíble, sintiendo el trabajo desde lo más profundo. Hay mucho Badajoz dentro del proyecto, Extremadura se va a sentir muy identificada con la obra porque hay mucho de esta tierra ahí dentro. Y aunque haya otros sonidos, electrónica y demás, Matancera lo sostiene el cante, lo sostiene la raíz y la tradición.

Artistas de este tiempo, y salís de ese genérico de temas flamencos, poniendo puntos y comas a lo que sucede en la vida actualmente, habláis y cantáis sobre las guerras, la pobreza, la sociedad de ahora…

A mí esta parte me interesa mucho, porque yo creo que nosotros tenemos que contar a través de la música, aquello que se cuenta en la historia, no es algo nuevo. Si pasan cien años y pueden escuchar algo mío y pueden trasladarse a los tiempos que hemos vivido, pues estamos contando nuestra propia historia. Eso es muy importante, tener en cuenta las letras darle eco con nuestra voz es algo apasionante y humano. Si podemos manifestarnos y exponer lo que ocurre y hablar de cosas que nos trasladen a un sitio donde no hagan reflexionar, es tremendamente importante.

 

 

Rosario, en lo personal me parece muy interesante, y en alguna ocasión lo has verbalizado, de esa parte terapéutica de del día a día, la que necesitamos para centrarnos un poco, la ayuda de un psicólogo para ubicarnos o un especialista para que simplemente nos escuche desde su anonimato.

Yo lo utilizo con asiduidad, es necesario como el ir al gimnasio. Sostenerse en los tiempos en los que estamos, ser fiel a ti mismo, ser independiente y tratar de llevar para adelante una empresa y un espectáculo por año, más discos y no morir en el intento, o te vas a terapia o matas a alguien. Yo he optado por ir a terapia. Es necesario y casi obligatorio en mi vida.

Si podemos manifestarnos y exponer lo que ocurre y hablar de cosas que nos trasladen a un sitio donde no hagan reflexionar, es tremendamente importante.

“Al flamenco no le hace falta nadie para ser flamenco. Por eso me molesta que lo usen”.  Israel Fernández

El flamenco es natural y no le hace falta nada ni nadie, el flamenco es orgánico, y es tan potente y tiene tanta fuerza que comparto 100% lo que dice Isra.

 

«Aunque muchas generaciones tengan referentes femeninos, en el flamenco aún falta valorar a las mujeres como creadoras, además de intérpretes». Silvia Pérez Cruz.

Hablar sólo de flamenco en ese aspecto nos quedamos cortos, yo creo que estamos en una sociedad que seguimos luchando desde poco tiempo, venimos de una dictadura de no hace mucho y queda mucho por hacer, no solo en el flamenco, a todos los niveles.

 

 

“Yo soy un cantaor sin identidad” Enrique Morente.

Lo que diga Enrique va a misa. Yo encajaría esta expresión a que Morente no necesita etiqueta, un cantaor libre, lo demostró y nos ayudó mucho a todas las generaciones que veníamos detrás, a tener la valentía de poder ser libres y de no tener una identidad fijada.

 

“Creo que ni Caracol ni Marchena ni la Niña de los Peines, ninguno ha aprendido a cantar flamenco. Como el fadista tampoco ha aprendido a cantar el fado. Es una cosa que nace dentro de uno, se nace con el duende, como se dice en España, o con el ángel o no se nace”. Amalia Rodrigues.

Yo no recuerdo cuando abrí la boca y cantaba. He sido consciente de que he ido mejorando, es algo natural como decía Amalia, que te sale con tu genética, que tienes una predisposición ya desde dentro.

 

 

Willy López / Félix Méndez

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