Escribía Cernuda: escucha el agua, escucha la lluvia, escucha la tormenta; esa es tu vida:líquido lamento fluyendo entre sombras iguales. Ruido, y sentir de lluvia en esta fiesta, pero mezclado con otro líquido, este elemental, el del sudor de las comparsas.

¿Sonido de tambores? No sólo. Metalófonos, xilófonos, bombos, cajas, pitos, cencerros y gritos. Nadie pudo ni con la lluvia del poeta, ni con el anticiclón del parte meteorológico. La ilusión, la emoción y las horas puestas en este desfile compusieron los ingredientes vitales para pasear al mal tiempo, buena cara y buena comparsa.

Con el territorio, la sociedad

Y la Cultura

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