Probar vinos de otras tierras sin salir de Extremadura es posible gracias a iniciativas que acercan la cultura del vino al público local. Paco Balsera, enólogo extremeño en Clos d’Agon, fue el protagonista de una de las catas organizadas en la tienda pacense de Bodega Santa Marina.

En los últimos años, Badajoz se ha convertido en un punto de encuentro para los amantes del vino. Espacios como la Bodega Santa Marina, situada en pleno corazón de la ciudad, están apostando por un formato que va más allá de la simple venta de botellas: las catas. En estos encuentros, el vino deja de ser un producto para convertirse en una experiencia sensorial y cultural, donde los asistentes aprenden a degustar, comparar y comprender los matices que hay detrás de cada copa. Y es precisamente esa cercanía la que está transformando la relación del público extremeño con el vino.

Catas que acercan el mundo a Extremadura

En la Bodega Santa Marina, en Badajoz, se celebran con frecuencia catas que acercan al público vinos de distintas regiones de España y del mundo. En una de estas sesiones, el enólogo extremeño Paco Balsera, actualmente responsable técnico en Clos d’Agon, una prestigiosa bodega situada en Calonge (Girona), compartió su experiencia y su manera de entender el vino, guiando a los asistentes por un recorrido sensorial a través de diferentes variedades y estilos.

Clos d’Agon articula su historia en torno a la masía principal de la finca, Mas Gil, cuyos registros de viñedo datan del siglo XV. A finales de los años 80 comenzó la etapa moderna de la bodega, consolidándose como un referente de los vinos mediterráneos de alta gama, elaborados a partir de variedades como Syrah, Cabernet Franc, Merlot o Viognier, que expresan el carácter marino y mineral de la Costa Brava. Mientras tanto, en Extremadura, la tradición vitivinícola se ha desarrollado en torno a variedades autóctonas y suelos más continentales, donde los tintos suelen ser más maduros y los blancos más cálidos. “Cada zona tiene su alma”, comenta Balsera, “y lo fascinante de catar es poder apreciar cómo el clima, el suelo y la historia se reflejan en el vino.”

Del Guadiana al Mediterráneo: el camino de un enólogo extremeño

El recorrido de Paco Balsera hasta llegar a Clos d’Agon es una historia de curiosidad y reinvención. Ingeniero agrícola de formación, comenzó su carrera lejos del vino, pasando por el mundo de la hostelería y el diseño gráfico. Sin embargo, su inquietud por la tecnología y la naturaleza lo llevó a estudiar Enología y Tecnología de los Alimentos mientras trabajaba en la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Tras unas prácticas en una bodega de Portugal y un breve paréntesis laboral, un compañero le propuso participar en una vendimia en Girona. Aquella experiencia, que parecía temporal, se convirtió en un giro decisivo en su vida profesional.
“Cuando llegué a Clos d’Agon —recuerda— supe que quería quedarme. Era como entrar en un taller de precisión, donde cada detalle cuenta y el paisaje lo impregna todo. Desde entonces, no he dejado de aprender.”

“El vino necesita cercanía, conversación y emoción”

Paco, ¿qué valor tienen las catas en tiendas o bodegas locales como Santa Marina?

Muchísimo. Es donde el vino se humaniza. Cuando el consumidor puede oler, probar y preguntar, deja de verlo como algo inaccesible. Además, en Extremadura hay mucha curiosidad y ganas de aprender. Traer vinos de fuera —como los de Clos d’Agon— enriquece y amplía la mirada de quienes disfrutan del vino.

 ¿Notas que el público extremeño se está acercando más al vino?
Sí, cada vez más. Aquí siempre ha existido buena materia prima y tradición, pero faltaba ese paso hacia la cultura del disfrute. En las catas se genera diálogo, emoción, interés. Nadie dice “yo no sé de cerveza”, pero con el vino aún hay timidez. Por eso estos encuentros son tan importantes: el vino no se impone, se comparte.

La cata como puente entre bodegas y personas

Actividades como las que organiza la Bodega Santa Marina contribuyen a crear una comunidad en torno al vino. Permiten que quienes viven en Badajoz puedan descubrir los aromas del Mediterráneo, los contrastes del norte o las texturas del Priorat, sin moverse de su ciudad. Además, suponen un impulso para el comercio local y una forma de dinamizar el consumo responsable, con educación, curiosidad y respeto por el producto.

La reciente Wine Experience celebrada en Badajoz ha demostrado que existe un público deseoso de aprender. Pero es en espacios como Santa Marina, con sus catas continuas y su trato cercano, donde esa pasión se consolida. Paco Balsera lo resume con una sonrisa:

“El vino es una excusa para conversar, para detenerse y disfrutar. Y si además lo haces en tu tierra, aún mejor.”

Willy López / Félix Méndez

Con el territorio, la sociedad

Y la Cultura

  • Publicidad Cáceres 2031
  • Publicidad Pasión por la cultura
  • Publicidad Diputación de Cáceres
  • Fundación CB
  • La Bodega de Santa Marina - tienda de vinos